jueves, 15 de septiembre de 2016

Provocar el error contrario: defensa 2-2 en 5v4 (Argentina 1x0 Kazajistán)

Provocar el error


Valerio Scalabrelli, entrenador italiano, analiza en exclusiva para La Pelota No Se Mancha la defensa establecida por el entrenador de la selección argentina de fútbol sala, Diego Giustozzi, contra el sistema de portero-jugador utilizado por su homónimo Cacau en la selección kazaja durante el partido del Grupo E del Mundial de Colombia 2016.

Foto: FIFA

En la tarde colombiana del 12 de septiembre, cuando en España eran las tres de la madrugada, tuvo lugar en el Coliseo Bicentenario de Bucaramanga el segundo partido del Grupo E de la Copa Mundial de Futsal entre Argentina y Kazajistán. El partido finalizó con el resultado de 1 a 0 a favor de la selección albiceleste, pero más allá del resultado en sí, que parecía improbable para muchos, sí es de destacar el método por el cual el entrenador Diego Giustozzi pudo lograr el resultado deseado. A partir de lo que ha sido capaz de identificar, con la ayuda de los vídeos en las redes sociales, el entrenador argentino revolucionó la defensa baja en una situación de 5vs4 (para los novatos: cuando los oponentes utilizan el portero-jugador), que estamos acostumbrados a ver con un clásico 3-1 o un 2-2 bastante simétrico en la propia mitad de campo. De manera similar, se acostumbra a adoptar el modulo defensivo 1-1-2 a todo campo, en ocasiones de salidas de presión de los oponentes. Giustozzi hizo mucho más.


Asumiendo que Cacau, entrenador de Kazajistán, adopta diferentes variantes del PJ (abreviación de portero-jugador), lo escogido por el DT brasileño es el que ve a Higuita posicionado como playmaker en su propia mitad, dos alas bajos (Leo y Douglas), que ayudan al portero a pasar la pelota con más seguridad, y dos pivotes móviles (Dovgan y el capitán Suleimenov), con la misión de crear espacios para recibir la bola en la mitad opuesta del campo. En otras palabras, el 1-2-2 kazajo se convierte en 1-2-1-1, con uno de los pivotes (Suleimenov), que llega a ser intermedio, y el otro (Dovgan) que hace de pívot puro, moviéndose en profundidad en ambos lados. Similar a lo que ocurre en una situación clásica de salida de presión. Lógicamente, Giustozzi estudió una manera de utilizar el 1-1-2 y lo aplicó a la defensa baja, al presionar en medio campo y dejando un margen de maniobra libre a Higuita, pero (paradójicamente) negando al mismo tiempo todas las posibilidades para pasar la pelota, como normalmente hace con una clásica defensa baja. Si usted ve, Higuita no es capaz de jugar con los laterales bajos en la manera que él está acostumbrado.


El lateral avanzado derecho de Argentina, Leandro Cuzzolino, provoca en Higuita un estado de incertidumbre causado por un defecto imprevisto en el sistema de juego kazajo (provocado por los argentinos). Se desprende poco a poco el hombre que estaba marcando (Leo) para excluir el pase más fiable (Higuita > Leo). En el mismo instante, Suleimenov baja, proponiendo al portero una nueva solución (jugar con él “a pared” o con Leo, que se encuentra solo en la banda izquierda). Pero la espera de Higuita es demasiado grande, por dos razones relacionadas entre sí: primero, el juego de Kazajistán es típicamente esquemático (la solución propuesta por Suleimenov representa una variable raramente adoptada en esas circunstancias) y segundo, Higuita ya ha optado por una otra opción.


Además, no hay que olvidar el límite de tiempo permitido en su propia zona por el propio portero. En esa situación, Higuita decide superar la línea de medio campo y elige una solución obligatoriamente unidireccional, donde puede creare espacio para el disparo a distancia (80%) o por un pase en profundidad (20%). Los porcentajes no se han calculado con precisión, sino que son aproximados pero no aleatorios, ya que sirven para aclarar las dos opciones posibles que el portero tiene disponibles después de haber hecho el movimiento de regate, y la proporción se basa en la tendencia más comúnmente optada en una condición problemática similar a la presente. En ese momento, Cuzzolino deja definitivamente Leo y va a presionar totalmente Higuita.


Cuando Higuita comienza su carrera proyectando su mirada en el suelo y en la pelota Suleimenov entiende que la propuesta ofrecida por él ha sido rechazada: la decisión de rechazar la opción del intermedio estaba causada más por la necesidad de no transgredir la regla de los segundos. La mirada de Higuita es típica de todos los jugadores que están a punto de disparar desde una distancia considerablemente lejana, sin tener disponibles otras flechas en su aljaba (es decir, no tenía otras ideas de juego fuera de esta), y le da a su destino toda la potencia de las piernas que puede transmitir en la pelota y ese mínimo de precisión que es suficiente para dirigirla entre los postes.


En el momento en que el portero kazajo levanta la cabeza, se da cuenta de que también Rescia, como intermedio, se separa de su marca, y crea una pared visual frente a él, destinada a causar el error de Higuita. Esta elección tiene un resultado positivo: con la carretera bloqueada frente a él, Higuita trata desesperadamente una descarga lateral al único compañero que está en su dirección, Douglas (quien, sin embargo, está en una difícil condición de recepción), y convierte ese riesgo en un mensaje de rendición frente a la defensa compacta, ordenada y sincronizada de los argentinos.



Higuita, contrarrestado eficazmente, impacta los pies de Rescia, perdiendo el control de la pelota. Esta rebota hacia Alamiro Vaporaki, que coloca en la puerta kazaja la pelota de la victoria.
Valerio Scalabrelli

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