lunes, 19 de septiembre de 2016

La crónica | Puro y tedioso trámite

Grupo F | Puro y tesioso trámite

España consigue el primer puesto del encuadre en un desangelado encuentro ante Marruecos (4-3) y se enfrentará a Kazajstán en octavos de final. En el duelo entre Azerbiayán e Irán (3-3), los europeos se llevaron el gato al agua y evitaron a Brasil como segundas de grupo. Irán bailará con el ogro.

Foto: FIFA

Un golazo de Aicardo y otro de Habil desde 25 metros fueron los dos motivos más potables de la noche en el Grupo F. Eso y la emoción entre Azerbiayán e Irán por evitar caer en las garras de Brasil en los octavos de final. Finalmente, España clasificó como primera y la sorpresa azerí se quedó, contra todo pronóstico, con la segunda plaza. Irán decepcionó y quedó en tercer lugar.

Sin mayor prisa

El partido que sirvió para cerrar la fase de grupos de España resultó atribuirse rarezas en su inicio. La selección comenzó el encuentro con una pasividad y calma que irradiaba la sensación de que los goles, por pura inercia, iban a caer como las hojas se desprenden de las ramas en otoño: inevitablemente. Se ha de decir que Marruecos, sin demasiada intención de alejarse de su portería, invitaba a engordar la sensación de que los de José Venancio López eran favoritos, favoritísimos. Con más peso si se tiene en cuenta que Sergio Lozano contactó un chut muy suyo, es decir, con potencia controlada, que superó a Zaari de la misma forma que un Ferrari adelanta a un triciclo.

La cosa parecía encaminada a la tediosidad hasta que Habil culminó un robo de balón en una transición rápida y efectiva. Hubo un empate, además, ejecutado de una forma súbita y vistosa. Pidió entonces el entrenador vasco un tiempo muerto para apretar las tuercas (y coger de las pelotas) a sus pupilos para que, al menos, subieran una marcha que les permitiera irse con ventaja en el marcador al descanso.

Funcionó la arenga y Aicardo estimuló sobremanera a la afición española cuando conectó uno de esos disparos (también) tan suyos y estirar la red adversaria hasta el infinito. La escuadra fue su destino sin que nadie pudiera evitarlo. Segundos después, Lozano también encontraría la escuadra, aunque la exterior. Y Raúl Campos, apenas unos instantes después, definiría a puerta vacía tras un error adversario. El descanso llegaría con sensaciones contradictorias, potenciadas por la relajación del equipo español.

Incomprensiblemente, volvió Marruecos a recortar la distancia en una jugada en la que los jugadores españoles les acompañaron hasta que introdujeron la bola en un ejercicio más propio de un buen huésped que de una resistencia hostil.

Mazray empuejó la bola apenas a una distancia en la que podía besar a Paco Sedano -que estaba trabajando incluso cuando sus compañeros estaban de festivo-. Las sensaciones, aun siendo en primera fase, no estaban resultando alentadoras a razón de los próximos compromisos que se veían por delante, los más importantes.

Entonces llegaron los minutos de la parsimonia con la única utilidad de que los marroquíes llegaron a las cinco faltas, por lo que había incentivos de que existieran lanzamientos de 10 metros. Sin embargo, el partido seguía desangelado hasta que Sergio Lozano, de nuevo, conectó otro disparo de contundencia para valorar que los aficionados trasnocharan otra madrugada más. El único que parecía responder. Ni siquiera Paco Sedano, tras el tercer gol de Marruecos, parecía del todo motivado en el choque. Un chut desde 25 metros de Habil dejó al mostoleño en evidencia y volvió a fijar la diferencia en un gol.

Aunque los campeones de África demostraron mayor ambición frente a España, no les bastó para lograr el empate, aunque sí para despedirse de tierras cafeteras con mejores sensaciones que las vistas en los otros partidos de grupo. Curiosamente, fue contra la selección de Venancio López contra la que consiguieron una derrota menos abultada. España se enfrentará a Kazajstán en los octavos de final y completa una fase de grupos con pleno de victorias, algo que no ocurría desde la Copa del Mundo de Guatemala, en el año 2000.

Azerbaiyán moja al gato

El segundo puesto del Grupo F estaba en juego entre Azerbaiyán e Irán con el objetivo primordial de evitar a Brasil, que le correspondería a la tercera clasificada. Empatadas a puntos, los europeso se posicionaban en ventaja ante un hipotético caso que, finalmente, se produjo. Pero eso no impidió que el encuentro estuviera caracterizado por un vaivén en el marcador que arrojó bastante emoción al transcurrir del mismo y de los cruces de la segunda fase.

Los dos primeros minutos así lo atestiguaron, cuando Esmaeilpour (para Irán) y Bolinha (para Azerbaiyán, evolucionaron el empate sin goles hasta el empate a un gol en un parpadeo. Empezaba de nuevo otro partido, aunque con 90 segundos menos. Esta guerra por evitar a la pentacampeona mundial tuvo que aplazarse hasta la segunda parte, pues ninguno pudo desnivelar el resultado antes de llegar al descanso, por lo que todo seguiría en una tensa espera para que el coco no visitara el propio domicilio.

Al volver del intermedio, como si estuviera tan ensayado como una obra de teatro, de nuevo a los 100 segundos ya había marcad un tanto cada equipo. Tavakoli, para los persas, y Gallo, para los azeríes, provocaron otro ejercicio de evolución desde el empate a uno hasta la igualada a dos tantos. Parecía una broma de mal gusto que ninguno de ambos pudiera despegarse en el marcador, pero más cómico es que apenas transcurría tiempo entre la alegría de unos y de otros.

Algo más sí que pasó en los dos últimos. Por primera vez, Azerbaiyán se adelantaba en el luminoso gracias a una acción de Gallo, que otra vez superó al arquero iraní para gozar de una ventaja superior. Tayebi, en los últimos minutos, se agenciaría el empate a tres para finiquitar el resultado. No hubo más modificaciones y, finalmente, Azerbaiyán se clasificó como segunda de grupo y se enfrentará a la Tailandia de Miguel Rodrigo, mientras que a Irán se le bajará -posiblemente- el telón ante la vigente campeona: Brasil.

Antonio Pulido

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